
Por: José A. Domínguez
Las Choapas, Veracruz.-El reciente encuentro entre el empresario choapense Jesús Uribe y la Gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, durante el Festival del Mar 2026 en Coatzacoalcos, ha encendido los análisis en el tablero político de la entidad. Lo que a simple vista pareció un saludo institucional y de cortesía protocolaria, encierra un fuerte simbolismo de unidad. En la política veracruzana las casualidades no existen, y este acercamiento manda una señal de apertura y diálogo entre el gobierno estatal y los liderazgos locales del sur.
La cordialidad mostrada entre ambos personajes refleja que, por encima de cualquier diferencia o color partidista, se encuentra el bienestar del territorio veracruzano. Uribe, un referente empresarial con arraigo en Las Choapas, ha sabido leer los tiempos actuales, entendiendo que el progreso regional requiere de puentes sólidos con el Poder Ejecutivo. Por su parte, la Gobernadora Nahle demuestra madurez política al escuchar y validar a los actores que mueven la economía y la gestión social en los municipios.
Este saludo en Coatzacoalcos tiene múltiples lecturas políticas de cara al fortalecimiento del sur del estado. La presencia de Chucho Uribe en un evento de tal relevancia subraya su vigencia y peso específico en la zona sur, un territorio clave para la estabilidad de Veracruz. Al reconocer públicamente el trabajo y el impulso que la mandataria estatal le da a la región, se genera una sinergia que reduce la polarización y prioriza el crecimiento común.
Para Las Choapas, el municipio más extenso de la entidad, este encuentro representa una ventana de oportunidad para atraer mayor atención institucional. Uribe ha sido enfático en que la demarcación posee una riqueza territorial, agrícola y productiva que merece ser proyectada con fuerza en la agenda estatal. La interacción con la Gobernadora coloca las necesidades de los choapenses directamente en el radar de las altas esferas de decisión del estado.
La postura de Jesús Uribe es clara: trabajar, gestionar y construir los acuerdos que sean necesarios sin importar el costo político, siempre poniendo por delante a la ciudadanía. Las Choapas requiere de una constante labor de gestión para que sus hombres y mujeres tengan acceso a mejores oportunidades de desarrollo. Este dinamismo obliga a tocar las puertas correctas, y la puerta principal del estado ha mostrado una recepción respetuosa y abierta al diálogo.
La máxima de que “cuando a Las Choapas le va bien, gana el sur; y cuando al sur le va bien, gana Veracruz” resume una visión de interconectividad regional indispensable. El sur veracruzano ha sido históricamente una zona de contrastes, con un potencial enorme que sólo puede detonarse mediante la suma de voluntades. La coincidencia entre el liderazgo social de Uribe y el liderazgo político de Nahle García apunta hacia esa dirección de beneficio mutuo.
El mensaje emitido tras el encuentro no deja espacio a dudas sobre el compromiso de seguir sumando desde la trinchera local. El desarrollo de la entidad no depende de una sola fuerza, sino de la capacidad de articular esfuerzos entre el gobierno y los sectores productivos de cada municipio. La madurez demostrada en este Festival del Mar fija un precedente de cómo la política debe ser el instrumento para cohesionar y no para dividir.
Finalmente, este episodio ratifica que la construcción del futuro de Veracruz necesita de todos sus actores en constante movimiento y comunicación. El saludo cordial entre Chucho Uribe y Rocío Nahle García cierra filas en torno a una identidad compartida de trabajo y orgullo regional. Con estas acciones se consolida la premisa fundamental que hoy mueve a la entidad: de norte a sur, y con la fuerza de su gente, Veracruz somos todos.
