
Ciudad de México .- La despedida luctuosa del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano vivió uno de sus momentos de mayor carga simbólica con la presencia de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien acudió de forma personal al Panteón Francés de la capital del país. El gesto de la mandataria cerró filas con la familia Cárdenas en un día marcado por la nostalgia, la memoria histórica y el reconocimiento unánime de la clase política hacia quien fuera tres veces aspirante presidencial.
El traslado de la presidenta hasta la alcaldía Miguel Hidalgo se realizó poco después de que concluyera sus compromisos oficiales en Palacio Nacional, cumpliendo con el anuncio formulado durante la Conferencia Mañanera del Pueblo. A las afueras del recinto fúnebre, reporteros y camarógrafos captaron el instante en que la Jefa del Ejecutivo descendió de su vehículo para dar paso a una breve pero contundente declaración sobre el impacto de la figura cardenista en las libertades civiles contemporáneas.
Sin titubeos ante los micrófonos, Sheinbaum Pardo resumió en pocas palabras lo que a su juicio constituye la mayor herencia política del exjefe de Gobierno del Distrito Federal. “Democracia, congruencia y mucha dignidad”, aseveró la presidenta antes de ingresar a los privados del Panteón Francés, haciendo eco del sentir colectivo de millones de ciudadanos que vieron en Cárdenas a un referente de firmeza ideológica frente al autoritarismo de finales del siglo XX.
En el interior de las salas donde se realiza la velación a puerta cerrada, la mandataria saludó afectuosamente a Lázaro Cárdenas Batel, hijo del difunto líder, con quien compartió espacios de trabajo y coincidencia política durante años. La atmósfera dentro del funeral estuvo caracterizada por el arribo de arreglos florales, la presencia de viejos militantes de la izquierda y una guardia silenciosa que reconoció el carácter incorruptible del fundador del frente democrático de 1988.
La asistencia de Claudia Sheinbaum a las exequias no solo representó el pésame de la figura presidencial, sino también el testimonio de una generación de gobernantes cuya formación estuvo matizada por el movimiento democratizador que encabezó Cárdenas Solórzano. Con la retirada de la mandataria del Panteón Francés, el homenaje luctuoso continuó bajo el resguardo de la intimidad familiar, consolidando la memoria de un gigante de la política nacional.
