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Ciudad de México .- En un esfuerzo por modernizar el flujo monetario en el país y elevar la competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas, la iniciativa de Ley de Economía Digital se perfila como un pilar estratégico dentro de la agenda de transformación tecnológica del país. José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, explicó que el proyecto de ley no pretende reinventar el sistema, sino maximizar el rendimiento de la infraestructura financiera con la que ya cuenta México.

La propuesta legal apunta a resolver la fragmentación del mercado de pagos móviles al obligar a la interoperabilidad entre aplicaciones institucionales. Esto permitirá que los usuarios y comercios puedan concretar operaciones de forma instantánea sin importar la entidad emisora de sus cuentas, dinamizando el consumo local y reduciendo los costos operativos asociados al manejo de papel moneda y comisiones por terminales de cobro tradicionales.

El aprovechamiento intensivo de herramientas institucionales como el SPEI y la plataforma CoDi del Banco de México se coloca en el centro de la estrategia económica. Ambas tecnologías, que permiten liquidez en tiempo real y transacciones seguras desde cualquier teléfono inteligente, serán la columna vertebral para bancarizar a sectores históricamente excluidos del sistema financiero tradicional y formalizar las ventas de pequeños establecimientos en las comunidades.

Analistas del sector Fintech y de la banca comercial coinciden en que la Ley de Economía Digital representa una oportunidad para acelerar el comercio electrónico, otorgar mayor trazabilidad a los recursos e incentivar la inversión en infraestructura de conectividad. De concretarse el aval legislativo, México dará un paso contundente en la homologación de sus estándares financieros digitales con los de las principales economías emergentes del mundo.


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